EL ERROR DE TOCARLA
[JULIAN]
—Tienes un trato.
Su voz no tiembla.
No duda.
Pero tampoco suena igual.
Hay algo en la forma en que lo dice, en cómo sostiene la mirada mientras lo hace, que deja claro que esa decisión no es tan simple como debería ser.
—Entraré a tu empresa —continúa—. Tendrás lo que pediste.
Da un pequeño paso más cerca.
No retrocede.
No se protege.
—Solo espero que sepas lo que estás haciendo.
La frase no es una advertencia vacía.
Es casi una sentencia.
La observo un segundo más