CUANDO EL JUEGO CAMBIA
[JULIAN]
No dormí.
No porque no pudiera, sino porque no tenía sentido hacerlo. La noche no terminó cuando salí de ese lugar; se quedó conmigo, pegada a la piel, en la forma en que todavía puedo sentirla sin esfuerzo, en cómo mi cabeza vuelve una y otra vez al mismo punto sin necesidad de buscarlo.
Elara.
La forma en que me miró.
La forma en que decidió.
Y el momento exacto en que entendí que nada de eso era solo una negociación.
Apoyo las manos sobre el escritorio, observ