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Unos fuertes brazos sostuvieron a Alina, antes de caer en la alfombra de la oficina de su abuelo, Dorian, la atrapó en el aire y la recostó en el sofá, él le hablaba para que reaccionara pero ella seguía inconciente
— CEO Montana, ¿qué hace aquí? no sabía que vendría hoy a las empresas Altamirano — el viejo amo Altamirano, estaba muy confundido
— Vine a acompañar a Alina, a verlo, ella quiso venir a la empresa a visitarlo, pero en la entrada nos encontramos con Rodrigo Fernández, ese imbéci