—¡ERES UNA ESTUPIDA, INGRATA, MALA AMIGA, TE ODIO!— gritaba Lisbeth, mientras entraba como torbellino a su habitación.
—¡LIS!—le respondió saltando de la silla frente al computador para abrazarla.
—¡NI SE TE OCURRA TOCARME!—dijo furiosa y Emely se detuvo de inmediato
—¡Lis. . . lo siento!— se disculpó mirándola tiernamente.
—A mi no me pongas esa tonta mirada— la señaló con el dedo— ésta vez, no te va a funcionar Emely Simmons.
—Lis. . .
—Eres la peor de las amigas— la golpeó sin fuerza en el h