EMMA.
El fin de semana se hizo más lento de lo que quería. Y, al fin y al cabo, no me estaba gustando ya este apartamento.
Era domingo en la mañana cuando comencé a recoger algunos libros, y a meter la ropa en cajas, y luego comencé a buscar una casa más cómoda en el sitio web de arrendadoras.
El abogado me dijo que posiblemente en unas semanas estuvieran desembolsando el dinero de la casa que había vendido, y quería cambiar mi auto también.
No estaba corta de dinero, y lo que más podía hacer,