La primavera había comenzado a florecer, llenando el bosque y praderas de un hermoso verde vibrante y el canto de los pájaros hacia un entorno mágico. El aire era fresco y limpio en la pequeña cabaña donde Daniel se recuperaba. Para Daniel, cada día traía un nuevo desafío, pero también una nueva oportunidad para sanar y fortalecerse.
Clara, la joven mujer que había Sido enviada por Edward, para que cuidara mientras el estaba herido y lo había cuidado desde entonces, observaba con satisfacción