~CELINE~
El sonido estridente de la alarma me arrancó del sueño, el corazón golpeándome el pecho como si ya supiera que la había cagado. La luz del sol se colaba por las cortinas delgadas, pintando rayas doradas en la habitación.
Me froté la sien, parpadeé mirando los números que parpadeaban en el reloj despertador y... «¡Mierda! ¡Son las siete y media!»
El pánico me recorrió mientras saltaba de la cama. «Dios. No. No. No.» Hunter me había advertido que no llegara tarde. Me lo había advertido.