~CELINE~
A la mañana siguiente, salgo de la habitación del personal y me dirijo a la casa principal. El sol temprano proyecta largas sombras sobre los impecables jardines, con el rocío aún aferrado al césped.
Me había despertado más temprano de lo habitual; la noche inquieta de Caesar significó poco descanso para ambos. Aun así, había trabajo que hacer.
Dentro, la mansión se siente inusualmente silenciosa. Solo hay dos empleadas, limpiando el polvo en el vestíbulo principal.
Cuando pregunto por