Asher Adams estaba en su vida para protegerla, lo cual, en el fondo, lo hacía estar mal. Y tener esos sentimientos extraños hacia él definitivamente no era buena idea. No necesitaba que nadie se lo dijera.
Coopera. Se dijo a sí misma. Déjalo hacer lo suyo. Pronto recuperarás tu vida.
Le lanzó una mirada de reojo. Asher, a pesar de estar de pie casi todo el día, no parecía cansado en absoluto. Ella, en cambio, se sentía fatal. Algo que una buena dosis de cafeína curaría. Y unas risas con algunos