- ¿Tenía otra opción? Claramente debía dejar que usted me toque si tenía un arma, maldito loco - la mujer lo fulminó con la mirada con su rostro teñido de rojo, mientras Maximus solo había sonreído.
— Sé buena chica y compórtate quizás, si cooperas te daré lo que quieras más tarde - El hombre le guiño el ojo.
— No quiero absolutamente nada de lo que tú quieras darme maldito abusivo - Julieta seguía tentando una mirada llena de enojo y vergüenza
— Bueno yo si quiero todo lo que tú tengas -