Tiempo después, la boda se celebró. Tamara estaba feliz y él solo saludaba a la gente en la iglesia, su padre se acercó advirtiéndole. “Deberías sonreír más, ¡Te estás casando por Dios!”.
Erick observó a su padre con una mirada complicada. “Papá… no quiero hacerlo…”
El señor Estrada lo miró confundido. “¿Qué dices?”.
Erick repitió. No quiero casarme con Tamara, podrías posp…”
El hombre mayor se alteró y con tono molesto le susurro para que los invitados no escucharan. “¡Estás loco! ¿Cómo v