En la fría Rusia, el importante y millonario CEO Isaías Rossi, se había quedado mudo de la impresión, su primogénito, su querido hijo que había permanecido soltero y que no le conocía una relación seria, le estaba diciendo que se iba a casar al día siguiente.
— Papá, ¿Sigues ahí? ¿Me escuchaste? Voy a casarme mañana, tienen que venir mamá y tú a mi boda.
— ¡Por supuesto que te escuché atarantado! ¿Cómo que vas a casarte así de pronto? ¡Explícate mejor, ni siquiera nos has presentado a una no