La noche llegó y la bella Isabella se despidió de sus hijos para salir al aeropuerto, ella no quiso que Sergey la llevara. Le costaba mucho dejar a los trillizos ya que no se había separado de ellos desde que nacieron pero iba en busca de cumplir uno de sus sueños y eso la confortaba un poco.
— Sean buenos con el tío Apolo, yo volveré apenas termine la competencia, mamá los ama mucho. — La madre dió un beso en la frente a cada niño y salió apurada para que no vieran sus ojos a punto de llor