Punto de vista de Anya
Colocaron los platos con cuidado frente a nosotros. El aroma de la comida caliente inundó el aire. Las luces se reflejaban en los cubiertos y volvieron a llenar las copas. Los hombres se relajaron y pasaron a la charla ligera: negocios pasados, viajes y otras cenas de trabajo en distintas ciudades. Reían con facilidad, como si todo aquello fuera terreno conocido para ellos.
Yo comía en silencio.
Daba bocados pequeños, masticaba despacio y escuchaba. No sentía la necesidad