44| Ocho segundos.
Cuando Adrián cerró la puerta del auto con fuerza, el policía arrancó. Esta vez no se había sentado en la parte trasera, sino en el asiento del copiloto. Sabía que tendría una larga y exhaustiva conversación antes de llegar a la empresa. Y así fue. Una vez cruzaron por las amplias puertas de la mansión hacia la calle, fue el policía el que hizo la primera pregunta, serio:
— ¿Vale la pena sacrificar todo lo que has sacrificado por una venganza?
Adrián asintió.
— Claro que lo es. Mi padre ha in