Tal como Axel me aconsejo, le di su espacio a Dante, sin embargo, estaba que me moría de la preocupación, desde que se encerró en el estudio no había salido para nada, creí que en algún momento de la noche iría nuestra habitación a descansar; pero el corazón se me apachurro por la mañana cuando me encontré sola en aquella gran cama.
Mi teléfono timbró mientras me debatía en ir a buscarlo al estudio o seguir esperando.
— Hola Elle — saludó Axel al otro lado de la línea — ¿Cómo esta? — preguntó d