Grace fue dada de alta aquella misma tarde, con el alma lleno de tristeza llamó a los familiares de Lya, al darle el pésame a sus padres no hizo más que llorar con desconsuelo, les aseguró que estaba allí disponible para ellos y que lamentaba realmente todo lo que estaba sucediendo.
Aquella noche se abrazó a Izan, no podía dormir, lo vivido se repetía una y otra vez en su cabeza, era una constante pesadilla que no se detenía, así mismo no podía dejar de llorar.
Un nuevo día llegó, para la tris