Caída. 2
—¡GRACE, GRACE!—gritó Izan sobresaltado por la imagen que estaba presenciando, mientras detenía su caballo y saltaba de los lomos del animal para socorrer a su esposa. Corrió hasta ella, quién estaba haciendo un esfuerzo por sentarse mientras se sujetaba con fuerza la cabeza. Izan, pudo observar con horror como un hilo de sangre bajaba por la mano de ella, al llegar— ¡GRACE!, ¿Estás bien?— preguntó asustado.
—Sí, estoy bien, es solo que he perdido el control del caballo, al parecer se ha as