Los días se desdibujaron en una bruma de toques secretos y miradas robadas desde aquella noche de luna llena en el bosque. El vínculo de compañeros vibraba entre nosotros como un pulso vivo, ligándome a Thorne, Kasai y Riven de formas que desafiaban los rígidos códigos de la manada. Lo sentía en cada fibra, con sus aromas demorándose en mi piel y sus gruñidos resonando en mis sueños. Mi cuerpo también había cambiado; el calor de omega que antes apenas bullía ahora resplandecía desde mi interior