Capítulo45 Es una mentirosa.
Noa sintió de cerca la armonía que había entre ellos, se arrepintió de haber venido hoy. Viendo a Bosco, que sus ojos siempre se posaban en Cecilia, le invadió el amargor.
Pero rápidamente reprimió sus emociones, intentando llamar la atención de Lidia, —feliz cumpleaños, tía Lidia, aquí es un pequeño regalo.
Lidia asintió la cabeza: —gracias.
Lo colocó sobre la mesa de al lado, sin intención de abrirlo, —el comedor está por allí, coge tú lo que quieras comer.
Lo que quería decir era: ¡piérdete!