La cabeza de Monte explotó al instante.
Ni en sus sueños más locos pensó que las cosas saldrían así. Había tenido la impresión de que había conseguido acercarse a la familia Jeffs únicamente gracias a su competencia.
En los últimos años, se había regodeado en su habilidad, y al ver que Chester era un discapacitado, pensó que era mucho más brillante que él.
Poco esperaba que, en cambio, sería él quien caería en la trampa de los demás.
Monte miró a Charity con sus ojos rojos. “Eliza, ¿por qué