“Mientras sepas eso”.
Freya estaba feliz. Se acercó y besó a Ryan en la mejilla.
La mano de Ryan en el volante tembló. Él le palmeó la mano con resignación: “Compórtate. Estoy conduciendo. No coquetees conmigo”.
Freya parpadeó inocentemente. “No tienes remedio. Es solo un beso”.
“Solo soy así cuando estoy contigo”.
Ryan se rio entre dientes. Su voz sonaba cariñosa.
Los labios de Freya se curvaron.
Después de experimentar dos relaciones fallidas, le faltaba confianza en sí misma. Sin embar