Freya miró a Ryan impotentemente. "Estoy hablando de Dani. Tú también tienes un lugar en mi corazón, pero por supuesto, no puedes superar...".
Ryan le selló los labios y los mordisqueó suavemente. "Detente. No quiero escucharlo".
La profunda voz del hombre estaba cargada de desaliento. Parecía un patético cachorrito.
Freya parpadeó con sus ojos oscuros. De repente, sintió el impulso de extender su mano para rodear su cuello y devolverle el beso. "Yo tampoco puedo soportar separarme de ti, per