Capítulo 30: Mientes muy mal.
La luz, sus ojos estaban cerrados, pero podía sentir la claridad que entraba por la ventana alumbrando sus párpados. Ava solo hizo un movimiento antes de abrirlos para encarar un día más de encierro y en el momento que movió el primer músculo, su cuerpo le recordó todo lo que había pasado la noche anterior, le dolía absolutamente todo.
Lo más cruel y lo que más vergüenza le daba era pensar en las palabras de Derek, en todo lo que él le había dicho sobre el hecho de que ella seguía amándolo, al