Mundo de ficçãoIniciar sessãoHenry no podía apartar la mirada de la mujer frente a él, tal vez había bebido demasiado vino, la luz de las velas le estaban jugando en contra, veía a su esposa de una manera diferente, las largas pestañas oscuras se movían con lentitud, las mejillas blancas se encontraban en color carmesí, sus ojos se habían vuelto pequeños gracias al alcohol y su respiración era pesada. Layla, por su parte, veía a su esposo como aquél niño del que estuvo enamorada, lo dulce y amable de su voz, su graciosa







