Mundo de ficçãoIniciar sessãoMarissa estaba agachada en medio de su sala. Le dolía el pecho, el estómago, la cabeza, la garganta.
El pecho, porque el corazón no había parado de latir como si viniera de una maratón. El estómago, porque lo tenía revuelto, sentía ganas de vomitar. La cabeza, porque contener el llanto exigía demasiado esfuerzo, y la garganta, por el enorme nudo que la atravesaba y la ahogaba.
—Vete, por favor –susurr&oac







