Capítulo 33. Miedo por el engaño.
En la amplia y silenciosa sala de la mansión, donde cada paso resonaba contra los muros adornados con antiguas pinturas, Elijah caminaba lentamente hacia donde su padre, Lucas, lo esperaba sentado. La tenue luz del atardecer se filtraba a través de las grandes ventanas, creando sombras que parecían danzar sobre los muebles. Elijah, con el corazón latiendo fuertemente en el pecho, se detuvo a unos pasos de distancia de su padre, incapaz de levantar la mirada hacia él.
Lucas, un hombre de mediana