Capítulo 42

Nuestras respiraciones poco a poco se normalizan, amo escuchar su corazón irse calmando, poco a poco. Mis manos recorren su pecho, es como tocar una colcha peluda. Me siento tan segura y protegida en sus brazos. Sin embargo, algo me inquieta e incómoda, extraño a mi otro mate.

—¿Dónde está, Bruce? –pregunto mientras levanto mi cabeza de su pecho y le miro a los ojos.

—Está de viaje, pequeña. Tenía que arreglar algunas cosas de su negocio.

Me angustio, por mi egoísmo he

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