Marie miró a Edward y vio cómo su mano empezó a temblar debido al comentario de su madre. Sabía que las palabras y todo lo que estaba pasando lo estaban afectando.
-¡Cómo pudiste dejar a un hombre sano por él! ¡Dios! Todos sabemos que él tuvo un hijo, idiota! ¡Mis nietos serán unos idiotas! ¿Es que no piensas? - gritó Leticia sin pensar en sus palabras.
- ¡Ya basta! ¡Cállense! - gritó Marie desesperada mientras veía a Edward a punto de caer en una crisis.
-Si tanto aman a Donattiu, quítenme el apellido, adóptelo- dijo Marie mirando a todos los presentes para luego darles la espalda y tomar las manos de Edward.
-Mírame a mí- comentó Marie al estar frente a Edward para calmarlo. Llevó sus manos a su rostro, y él la miró con una mirada triste, lo cual hizo que nuevas lágrimas cayeran.-Odio cuando las personas te dicen que eres un enfermo y no ven la buena persona que eres y el gran corazón que tienes-
Edward sonrió al escuchar las palabras de Marie-no me importa las demás personas, solo