Parte 2...
Le gustó escuchar eso, le hacía bien a su ego, especialmente después de tanto tiempo evitando los coqueteos por desconfiar que solo estaban interesados en sacar provecho de su nombre y su pasado.
— Tú también lo eres, Nico.
Ella abrió el cinturón de él y, de una manera más atrevida de lo que ella misma había pensado, metió la mano por dentro de su bóxer negro, y Nicolau contuvo la respiración por un momento.
— Dios mío... Sabes que estás cruzando mucho mi límite, ¿verdad? - él rió de