capítulo docientos cuarenta y siete
El origen de los Licántropos (El embellecimiento que el invierno le causaba a la luna era tan simplemente perfecto, que los lobos no podían evitar salir todas las noches para verla durante las horas que se queda a su vista. Aullarle a esta solo era algo que se hacía hacía las noches de luna llena, sin embargo de vez en cuando se permitían el maravilloso lujo de hacerlo en días normales, sin la necesidad de que sus lobos estuvieran a flor de piel queriendo invadir sus cuerpos para convertirse en