Mundo ficciónIniciar sesiónEl día no podía estar mejor, el sol reluciente dejaba que sus rayos recaigan en la piel como si fuera una caricias calurosa. No era ni muy pesado ni muy frío, algunas que otras nubes pequeñas que favorecían el cielo, el pasto verde y sano, los árboles balanceándose con la fresca brisa que le proporcionaba el lugar. April tenía su pelo recogido en un gran rodete, donde algunos pelos rebeldes y cortos se escapaban de la atadura que los mantenía presos a todos, una remera suelta a tirantes donde







