El sonido de la música en campanadas, que surgían de las hojas que poseían los árboles, sonaban a compás del viendo dando una alegre melodía, la música era tan animada y rítmica que no era siquiera necesario seguir una coreografía exacta a la hora de bailar. La pelinegra, quien aún seguía tomada de la mano de Abdel después de aullar, veía a la manada maravillada, pues cada uno de los integrantes tenía su propio baile pero encajaban perfectamente. Mandia se encontraba alegre y energé