Tenía que admitir que correr era algo que le encantaba, era parte de su ser el sentir el viento acariciar su cuerpo y cabello revolotear por todo su rostro. Era emocionante, por dios ella iba a tener un hijo o hija, su emnet iba a mil por hora, nunca imagino tener esta oportunidad ni siquiera cuando se caso con Abdel, por lo que estaba segura que aquello era obra de la diosa luna quien bendigo a su matrimonio de tal manera, era el mejor regalo que le podrían dar, ademas ( Claro esta ) que esto