Capítulo ciento cuarenta y tres
Había tenido que esperar afuera, el doctor yenia una clínica detrás de su casa, cortesía de él mismo, que suerte que había tomado esa decisión por que ahora mismo su alma gemela estaba siendo atendida de manera rápida por el, solo esperaba que todo aquello pasara rápidamente para poder tenerla en sus brazos. Lamentablemente las horas pasaban, y el agudizado su oído para poder escuchar lo que pasaba adentro, pero el cuerpo insonorizado hacia que el no pudiera escuchar ni la más remota cosa, algo