Mundo ficciónIniciar sesiónAparqué el coche como un maldito jefe y nos dirigimos a la entrada del restaurante. Era una pizzería típica, muchas mesas sin limpiar, un bar completo y un servicio al cliente mediocre.
Nuestra camarera parecía tener unos veinte años y llevaba una camiseta negra ajustada con el logotipo del establecimiento impres