Maya no se movió.
El hombre con la bata blanca estaba en la puerta, la jeringa en la mano, la aguja apuntando hacia la cama de Leo.
Por un segundo nadie respiró.
Entonces Marcus se movió.
Dio un paso rápido hacia adelante y golpeó la puerta contra el brazo del hombre.
La jeringa cayó.
El hombre maldijo y trató de alcanzarla.
Dos guardias de seguridad entraron corriendo detrás de Marcus y lo derribaron al suelo.
Lo inmovilizaron y le pusieron las esposas.
El hombre miró a Maya mientras lo sacaba