Verian persiguió a Porotita Dulce enojada hasta su habitación en el segundo piso.
Porotita Dulce ya se había subido a su suave cama. Estaba escondida debajo de la manta con una de sus muñecas Peppa Pig, llorando tristemente.
Verian se acercó y se sentó junto a la cama. Consoló a la niña angustiada. "Quizás papá estaba ocupado con algo antes, así que no podía asistir a la clase de actividades para padres e hijos de Porotita Dulce. Porotita Dulce, ¿puedes dejar de llorar?"
Porotita Dulce abrió la