Después de la comida, en su limusina Bentley negra.
Jake sintió que el ambiente del coche era sofocante. Él inconscientemente miró por el espejo retrovisor al hombre borracho sentado detrás.
Shayne tenía la cabeza contra el asiento, respirando profundamente y tragando con dificultad.
La ira reprimida en su pecho no tenía a dónde escapar, atascándose terriblemente dentro de él.
Jake frunció los labios y dijo con cautela: “Amo Shayne, he investigado las cosas que usted quería que averiguara”.