Amira.
Espero con paciencia a mi padre en la sala de su habitación para decirle en persona lo que hice y que tome precauciones en cazo de que ese hombre tome represalias por mis golpes, miro mi mano y me doy cuenta que mis nudillo están rojizos nunca había golpeado a una persona con mis manos directamente solo había abofeteado a una mujer en una ocasión por intentar pasarse de lista pero un puñetazo jamás aunque debo de admitir que me sentí muy poderosa y superior, sé que no estuvo bien ese hom