80. Conociendolo
Isabel estaba animada, no podía creer su suerte de encontrar un hombre tan sensible respecto a cómo tratar a su pareja, niños y personas en general, por momentos creía estar en un sueño y temía despertar, Alejandro que había observado lo ocurrido se sentía mal, no quería ver a su mami triste, así que se acercó a ella y la abrazo.
— Adivina amor, tenemos una invitación y tú eres quien va a escoger a donde iremos.
— ¿A dónde yo quiera mami?
— Si, mi cielo, Carlos, quiere que tu decidas.
— Playa.