Le agarro de la mano y se la llevó al salón de baile, ya habían discutido suficiente por alguien que no tiene peso en su vida. Entre las dos verdaderas locuras. Por eso no querían servicio interno, después de bailar en el salón, con las luces casi apagadas, y de ponerse nerviosos, se retiraban a su alcoba, al estar medio desnudos, amándose mientras la fiesta continua abajo, al terminar ambos se ponían a limpiar para que no se enterara la empleada al día siguiente.
—Vaya, de vuestra íntima orgía