Punto de Vista de Kayla
La estupidez era agotadora.
Por eso llevaba casi una hora ignorando a Annie y a Anabelle mientras discutían por tercera vez sobre una película romántica que habían visto la noche anterior. Ya habíamos dejado a Emily en su casa.
—No entiendes el final —protestó Annie.
—¡Claro que lo entiendo! Él la amaba desde el principio —replicó Anabelle.
Idiotas.
Me acomodé contra la ventanilla del vehículo y cerré los ojos.
Mi prima y mi tía podían pasarse horas analizando historias