Adriana respondió con calma:
—A partir de ahora, me encargaré de mi propia ropa, y en cuanto a la ropa de Omar, puedes buscar un sastre de ropa hecha a medida y proporcionar sus medidas.
Después de disfrutar de su comida, Adriana se vistió con ropa ligera y salió de casa con elegancia. Su trabajo en la galería de arte no la mantenía ocupada todos los días, solo trabajaba de tres a cuatro días a la semana. Ese día estaba libre y había decidido visitar el hospital para acompañar a Eduardo.
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