Punto de vista de Amelia
Me quedé detrás de él lo que pareció una eternidad, congelada en el sitio, incapaz de decidir si debía decir algo o alejarme en silencio.
Tenía la espalda hacia mí, los hombros anchos rígidos bajo la chaqueta del traje. Ambas manos estaban apoyadas en el borde del escritorio, la cabeza inclinada entre ellas. Desde donde yo estaba, no podía verle la cara.
No podía leerlo.
No sabía si necesitaba a alguien a su lado… o si lo último que quería era otra persona en la habitac