29. Te voy a meter los dedos aquí en el pasillo
Punto de vista de Amelia
Grey no dijo ni una palabra.
Solo se quedó allí, con el rostro inexpresivo, mirándome como si intentara arrancarme la respuesta directamente del alma.
Luego empezó a caminar hacia mí. Despacio. Y nunca apartó la mirada.
El aire se me atascó en la garganta.
Se me secó la boca y cada paso que daba él apretaba más el nudo en mi estómago. Mis piernas no parecían decidir si querían huir o fallarme debajo.
No. No, no, no. Mi mente buscó desesperadamente una salida.
No podía de