Envueltos juntos entre las sábanas de la cama, Colton apretando a Kate contra su pecho, sus ojos se movieron emotivamente al bonito anillo que brillaba en su dedo. No sabía cuánto tiempo habían estado allí, pero no tenía prisa por moverse.
Sin embargo, un golpe brusco en la puerta interrumpió esa idea. Kate frunció el ceño, comprobando la hora en su teléfono. "¿Quién vendría a las diez menos cuarto, en la mañana?".
Hace un mes, un golpe al azar le habría despertado la curiosidad, pero no la