Mundo ficciónIniciar sesiónUna cruel sonrisa se dibujó en sus perfectos labios, y sus ojos avellana se anclaron en los míos.
—Buena respuesta, Anelys —musitó al tiempo que se colocaba la capucha de la sudadera, quedándole encima de la gorra y los lentes—. Andando.
***
Una lige







