19 de marzo de 1742
—¿Qué acaba de pasar? —pregunta en voz alta la capitana.
Catherine lleva casi tres días encerrada en esa maldita celda, y puede que su mente le esté jugando sucio, o que esté delirando, porque acaba de ver a sus hombres desaparecer ante sus ojos. Se siente mareada y casi se desvanece en el suelo, pero Andrew es rápido y la sujeta por los brazos antes de que caiga.
—¿Estás bien? —indaga con una creciente preocupación en la voz.
—Sí, eso creo —dice Catherine aclarando su garga