“Sube encima,” murmuró, sus manos deslizándose alrededor de mi trasero, sus palmas ahuecando mis nalgas y guiándome sobre su regazo. “Hoy estás al mando.” Sonreí, inclinándome hacia adelante y besándolo. “Quítate el pantalón y móntame.” Puse mis dedos en acción de inmediato, bajando la cremallera y quitándole la prenda con rapidez.
“Quiero llevarte a mi boca.”
“¿Has probado esa mierda antes?” Negué con la cabeza. Él sonrió.
“Entonces no tienes que hacerlo.”
“Quiero intentarlo.”
“Está bien. Sorp